Alfredo Rolando Grosman: el talento peruano que transforma el ónix de Ayacucho en arte
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El escultor presenta “Historias de piedra”, una exposición que pone en valor la belleza del ónix ayacuchano y demuestra cómo el talento, la perseverancia y los saberes artesanales del Perú pueden convertirse en obras de arte. La muestra estará disponible hasta el 18 de noviembre.
El Perú guarda tesoros que cuentan historias incluso antes de convertirse en arte. Uno de ellos es el ónix de Ayacucho, una piedra que destaca por sus colores, vetas y transparencias, y que el escultor Alfredo Rolando Grosman transforma en piezas únicas. A través de su exposición “Historias de piedra”, el artista invita a descubrir la riqueza de un material peruano y el talento capaz de revelar toda su belleza.
Su encuentro con el ónix ayacuchano ocurrió durante sus recorridos por canteras de distintas regiones del país. Al descubrir las posibilidades de esta piedra, Grosman encontró una fuente de inspiración que lo llevó a dedicarle especial atención a su trabajo.
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Para él, cada pieza es irrepetible y posee una historia propia, marcada por millones de años de formación geológica. “Existe un diálogo entre escultor y piedra. La piedra me dice por dónde llevar la obra”, explica.
El ónix puede presentar desafíos inesperados que invitan a persistir. Esta capacidad es, además, una de las características del talento peruano que Grosman reconoce en su propio trabajo.
Para el escultor, la resistencia que ofrece la piedra recuerda la fortaleza de un pueblo que ha sabido enfrentar dificultades, innovar y seguir adelante. Una actitud que también se refleja en las expresiones artísticas y culturales que distinguen al Perú.
En ese proceso creativo, los artesanos peruanos tienen un papel fundamental. Grosman destaca el aprendizaje adquirido al compartir experiencias con familias dedicadas al trabajo de la piedra, conocer sus técnicas y acercarse a sus tradiciones y a la cosmovisión andina.
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Este intercambio le ha permitido valorar los conocimientos transmitidos de generación en generación y reconocer que trabajar con materiales peruanos también significa aprender de las personas que mantienen vivos estos saberes.
Con “Historias de piedra”, el artista busca que el público descubra mucho más que esculturas. Las superficies rústicas y las zonas pulidas de cada pieza representan, respectivamente, la tierra y un plano superior, y proponen una reflexión sobre nuestra conexión con el mundo y con nuestro interior.
Al mismo tiempo, sus obras muestran cómo un recurso natural de Ayacucho puede convertirse en una expresión de creatividad, identidad y orgullo nacional.
“El Perú tiene mucho por ofrecer”, sostiene Grosman, quien considera que reconocer lo que tenemos cerca es el primer paso para ponerlo en valor y compartirlo con el mundo. Su exposición es una invitación a mirar con otros ojos la riqueza de nuestro territorio y el talento de quienes la transforman en arte.
Visita “Historias de piedra” en el Centro Cultural Ricardo Palma hasta el 18 de noviembre y descubre cómo el ónix ayacuchano se convierte en una historia de creatividad y orgullo peruano.