El caballito de totora: Patrimonio vivo de la pesca en Perú
Síguenos en:Google News
El caballito de totora es una embarcación típica del norte de Perú y cuenta con una historia ancestral que se remonta a las culturas preincaicas.
El caballito de totora es una de las embarcaciones más antiguas del mundo. Según estudios de la doctora María Rostworowski, el caballito de totora tuvo una presencia importante en el periodo pre-cerámico, abarcando su uso a una amplia extensión de la costa peruana. Así, el origen del caballito de totora se remonta a miles de años, así lo expresan los Mochicas en sus huacos milenarios.
Fuente: PROMPERÚ
Construcción y materiales
Esta embarcación de 3 a 4 metros de largo, y tal como su nombre lo indica, está confeccionada de juncos de totora, planta acuática que crece en los humedales y lagunas costeras, como la famosa laguna de Huanchaco en La Libertad.
Para su fabricación, los pescadores seleccionan y cosechan las totoras más largas y resistentes, las secan al sol y luego las amarran con sogas vegetales hasta formar una estructura alargada y cónica.
Consta de cuatro partes principales: dos denominadas “hijos” que vienen a ser la parte más robusta y de menor tamaño, y dos que se llaman “madres”, porque soportan el peso de los “hijos”. Mide aproximadamente 4,5 a 5 metros de largo y un metro de ancho y su peso fluctúa entre 45 y 50 kilos, llegando a cargar hasta 200 kg. Debido a su ligero peso, los caballitos de totora hoy en día también son usados deportivamente en deportes como el surf.
Fuente: PROMPERÚ
Uso y técnica de navegación
A diferencia de las embarcaciones modernas, el caballito de totora se rema con una especie de pértiga o remo de caña. Los pescadores montan la embarcación a horcajadas, como si fueran jinetes, lo que explica su nombre de "caballito". Esta técnica permite mayor equilibrio y maniobrabilidad en el mar. Con el caballito de totora, los pescadores pueden adentrarse varios kilómetros en el océano, lanzar sus redes o anzuelos y regresar con la pesca del día.
Importancia cultural y turística
El caballito de totora es un ícono de la identidad cultural del norte peruano, especialmente en Huanchaco, donde los pescadores siguen utilizándolo como lo hacían sus ancestros. Además, ha despertado el interés del turismo, ya que visitantes nacionales e internacionales llegan a Huanchaco para observar a los pescadores en acción y, en algunos casos, aprender a navegar en estas embarcaciones.
El caballito de totora fue declarado Patrimonio Cultural de la Nación en agosto de 2003 y, diez años después, Huanchaco fue reconocido como "Reserva mundial de surf" debido a su legado cultural y la convivencia armoniosa entre los surfistas y los pescadores de caballitos de totora. Muchos consideran que estas embarcaciones podrían haber sido las precursoras del surf, ya que los pescadores suelen deslizarse sobre las olas al regresar a la orilla.
Desde su creación en el año 2003, el Festival Turístico caballito de totora tiene como objetivo promover el turismo y deportes. Se realiza en el balneario de Pimentel, región Lambayeque, con competencias de skateboard, ciclismo modalidad BMX, motos acuáticas, kayak, tabla hawaiana, natación, fulbito playa y más. Lo más saltante es la competencia de caballito de totora con la participación de pescadores y sus hijos.
De esta manera, el caballito de totora se erige como un símbolo de la relación milenaria entre el hombre y el mar. Su resistencia a través del tiempo demuestra el ingenio y la sabiduría de las antiguas civilizaciones peruanas. Preservarlo es fundamental para mantener viva una de las tradiciones más auténticas de la costa peruana y para seguir contando la historia de los antiguos navegantes del Pacífico.