De las canteras del Perú a las mesas de todo el mundo: La artesanía en piedra cruza fronteras
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La artesanía peruana vuelve a conquistar terreno internacional y se consolida como una novedosa propuesta que combina trabajo y pasión.
Para muchos, una piedra es solo un elemento inerte de la naturaleza; para Amelia Villaverde, es un lienzo en blanco y el motor de su vida. La maestra artesana de Slaters Perú, empresa licenciataria de la Marca Perú, transforma este recurso de la naturaleza en piezas de alta gastronomía que hoy visten las mesas más exclusivas del mundo. Su historia no comenzó en un taller de diseño, sino directamente en el origen de todo: las canteras.
“Nosotros hemos crecido en las canteras. Mi hermano y yo tenemos una cantera, y de ahí nace la pasión por las piedras”, recuerda Amelia con nostalgia y orgullo, explicando cómo esa cercanía con la materia prima moldeó su destino. De esa convivencia diaria con la roca nació una curiosidad que, con los años, se convertiría en un modelo de negocio innovador y profundamente artístico.
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Los primeros pasos de este viaje creativo fueron modestos, guiados por el instinto de experimentar con lo que tenía a la mano. Lo que empezó como un pasatiempo minucioso, pronto reveló el potencial de un mercado que esperaba ser conquistado. La curiosidad inicial dio paso a la creación de objetos pequeños, una etapa que Amelia recuerda como el chispazo que lo inició todo.
“De repente se me ocurrió. Trabajaba en decoraciones de interiores y exteriores, y siempre con las piedras, ¿no? Y se me ocurrió de repente hacer una alhajita, me acuerdo que fue una alhaja arequipeña que hice, un platito tendido, y de ahí lo fui mejorando. Fui mejorando el diseño, y lo decoré con unas plantitas, unas flores que tenía, y quedó lindo, le tomé una foto, lo presenté y les encantó”, expresa.
Con la validación de sus primeros clientes, Amelia expandió su visión hacia el menaje gastronómico, un territorio donde la geología peruana se convierte en el marco perfecto para el arte culinario. El proceso de Slaters Perú es una travesía sin igual; no se limita a un solo tipo de roca, sino que busca en la diversidad del territorio nacional los tonos y texturas exactos que los chefs y comensales más exigentes solicitan.
“Trabajamos con piedras de todas las canteras del Perú. Por los colores, de acuerdo al color del plato que el cliente desee. Por ejemplo, si el cliente quiere un plato de color verde, ya que todo es natural, viajamos a Puno, que es donde encontramos la piedra verde. Las seleccionamos, las traemos hasta nuestro taller, que está en Tablada de Lurín. De ahí hacemos moldes, de acuerdo al modelo que vamos a sacar. Y ahí empieza la transformación”, explica.
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El verdadero valor de estas piezas radica en el respeto por su origen y en la manufactura que desafía la estandarización industrial. Aunque el volumen actual de pedidos los ha obligado a optimizar ciertos pasos, el alma del producto sigue siendo estrictamente manual. El uso del cincel, el martillo y los botadores para formatear los bloques asegura que cada plato conserve la esencia viva de la naturaleza.
Esta dedicación por el detalle no es una simple obligación laboral; para Amelia, es una conexión emocional profunda que roza lo espiritual. Cada veta, cada rastro de fósil atrapado en la roca es una sorpresa que dinamiza su creatividad y la mantiene despierta por las noches, planificando la próxima obra de arte que saldrá de su taller.
“Yo amo mis piedras. Cada modelo, cada diseño que saco para mí es lo máximo, cuando lo estoy trabajando, puliendo, estoy viendo qué me va a sorprender esa piedra, porque va a tener una veta hermosa, tiene hasta detalles de fósiles ahí… Me apasionan mucho las piedras, es mi mundo”, dijo.
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Una dura lucha
Sin embargo, introducir este concepto no fue una tarea sencilla. En un mercado acostumbrado a la vajilla tradicional o a las delgadas pizarras importadas, proponer bloques de piedra labrada para el servicio de comida generó escepticismo. Educar al público y a los restaurantes sobre la viabilidad, higiene y estética de estos productos requirió de una perseverancia a prueba de todo.
“Ha sido bien difícil dar a conocer nuestros platos de piedra porque es una creación peruana. Somos peruanos y hemos creado nosotros los platos de piedra. Es mi mayor orgullo decirlo. Ha sido muy difícil, pero gracias a Dios nunca nos dimos por vencidos, nunca me di por vencida”, precisa.
Hoy en día, Slaters Perú se ha expandido a destinos tan exóticos y competitivos como los Emiratos Árabes Unidos, llevando la riqueza geológica y el diseño peruano a las mesas de Dubái, así como a exclusivos restaurantes en Estados Unidos y España. La internacionalización, aunque compleja a nivel logístico en sus inicios, es hoy una realidad consolidada.
Llevar el sello de la Marca Perú representa el pináculo de esta trayectoria de más de una década. Para Amelia Villaverde, este reconocimiento no solo es un respaldo comercial indispensable para seguir conquistando mercados internacionales, sino la confirmación de que, con paciencia, creatividad y convicción, las piedras del camino pueden transformarse en el pedestal del éxito.