Una historia de amor, esfuerzo y emprendimiento: el camino de Rosario Torrejón y Grupo Vega
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Rosario Torrejón y Michel Vega se conocieron vendiendo en un mercado de Lima Norte. Décadas después, aquella historia de pareja se convirtió en una empresa familiar que apuesta por seguir creciendo con innovación y nuevas generaciones.
La historia de Rosario Torrejón y su esposo Michel Vega comenzó lejos de las grandes oficinas. Se conocieron en un mercado de Lima Norte, cuando ambos buscaban salir adelante con su propio esfuerzo: él vendía azúcar en una carretilla y ella comercializaba frutas como plátanos y naranjas. “Todo inició en Lima Norte y yo diría que gracias a una historia de amor”, recuerda la CEO de Grupo Vega, al evocar los primeros pasos de un emprendimiento que, décadas después, se convertiría en una de las empresas peruanas más reconocidas de su sector.
El camino, sin embargo, estuvo marcado por dificultades. Uno de los principales obstáculos fue la informalidad, que les impedía acceder a créditos, financiamiento y mejores condiciones con proveedores. La decisión de formalizar el negocio fue determinante para comenzar una nueva etapa. “La informalidad no te permite acceder a trabajar con líneas de crédito, con los bancos y con los proveedores”, explica Torrejón.
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Para Rosario, crecer también significó aprender a adaptarse. Lo que funcionaba al inicio no necesariamente podía mantenerse durante los siguientes 10, 20 o 30 años. “Tienes que ir innovando, ir desarrollando, creando cosas que te agreguen valor y, sobre todo, atendiendo y entendiendo mucho al cliente”, sostiene. Esa capacidad de transformación llevó a Grupo Vega desde el comercio tradicional hacia el retail, la distribución, la importación y, más recientemente, la industria, con productos propios y nuevas categorías.
Mensaje para los emprendedores
Rosario la tiene clara, a los nuevos emprendedores peruanos les da un consejo contundente: no dejar que el miedo decida por ellos. “Que no tengan miedo. Hay veces que uno, por temor, se limita y no hace nada”, afirma.
Para Torrejón, perder oportunidades por inseguridad puede ser tan perjudicial como no estar preparado para aprovecharlas. Por eso considera que la capacitación permanente es indispensable. “No me gusta parar. Siempre estoy en cosas, queriendo hacer nuevas cosas, aprender, conocer”, cuenta, convencida de que el aprendizaje constante también impulsa el crecimiento empresarial.
Representar una historia de éxito construida en el Perú también implica una enorme responsabilidad. Grupo Vega cuenta actualmente con más de 3.000 colaboradores, y para su CEO el crecimiento de la empresa está directamente relacionado con el bienestar de las personas que forman parte de ella. “Es entrar con cada persona a tener que cuidar o salvaguardar su economía también”, señala. Su objetivo es que los trabajadores se sientan tranquilos, satisfechos y orgullosos del lugar donde trabajan, pero también protagonistas del crecimiento de la organización.
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Vega Evento – 30 años
Esa filosofía de cercanía y gratitud se refleja en el Vega Evento, una celebración que nació de manera pequeña y que hoy congrega a miles de personas. Lo que comenzó con el sorteo de una canasta se convirtió en un encuentro que reúne a miles de personas entre clientes, trabajadores, proveedores y aliados comerciales. “Es un festival de las familias”, resume Torrejón.
El evento representa, para ella, la unión de todo el ecosistema que ha acompañado a Grupo Vega durante estos años y una oportunidad para reconocer la confianza depositada en la empresa. Este año, el Vega Evento se llevará a cabo el 16 de agosto en la Explanada Costa Verde.
Orgullosos de ser Marca Perú
Otro de los motivos de orgullo para Rosario es que Grupo Vega cuente con la licencia de uso de la Marca Perú, un distintivo que considera resultado de años de trabajo y compromiso con estándares de calidad. “Me siento profundamente orgullosa y, sobre todo, satisfecha de poder llegar a tener ese registro”, señala.
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Según recuerda, ella se preguntaba qué debía hacer para conseguir la Marca Perú y decidió insistir hasta lograrlo. Hoy, esta licencia representa también un compromiso: cuidar la calidad de sus productos y continuar llevando una propuesta empresarial peruana con identidad propia.
La incorporación de sus hijos a la empresa también ha significado una renovación generacional que se refleja incluso en la imagen de la marca. El actual corazón de Grupo Vega tiene un significado especial: representa el anillo de compromiso de Rosario y su esposo, pero también el compromiso de la familia con los trabajadores, proveedores y la sociedad.
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