Ernest Hemingway en Piura: llegó al Perú para pescar, pero se llevó algo más valioso
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El autor de “El viejo y el mar” visitó Perú en 1956 con el propósito de pescar un merlín negro; sin embargo, se llevó algo mucho más interesante.
El 16 de abril de 1956, Ernest Hemingway llegó a Talara, Piura, acompañado de su esposa Mary Welsh y dos amigos. El escritor estadounidense, ganador del Premio Nobel de Literatura en 1954, arribó al norte peruano atraído por la fama de Cabo Blanco, considerado entonces uno de los mejores lugares del mundo para la pesca de altura.
Su objetivo era concreto: pescar un enorme merlín negro y conocer los escenarios donde se rodarían escenas de “El viejo y el mar”, película basada en su célebre novela de 1952 y protagonizada por Spencer Tracy. La producción de Warner Bros. había elegido las costas de Cabo Blanco y Máncora para algunas tomas.
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Hemingway se instaló en el histórico Fishing Club de Cabo Blanco. Durante varias semanas salió al mar a bordo de la lancha Miss Texas, acompañado por pescadores y parte del equipo de producción. Las jornadas podían durar cerca de diez horas y, pese a su insistencia, el mal tiempo retrasó inicialmente su objetivo.
La espera finalmente tuvo recompensa. Entre el 5 y 6 de mayo, Hemingway consiguió pescar cuatro merlines, uno de ellos de más de 300 kilos. Aunque no era el gigantesco ejemplar que buscaba para la película, la hazaña quedó registrada como uno de los episodios más recordados de su estancia en Piura.
Pero la visita no estuvo marcada únicamente por la pesca. Hemingway también conversó con periodistas peruanos y habló sobre la literatura latinoamericana. En una entrevista publicada por El Comercio, destacó las posibilidades literarias del continente y mencionó, entre otros autores, al peruano Ciro Alegría.
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El escritor permaneció alrededor de un mes en Cabo Blanco, donde tuvo contacto con pescadores, periodistas y habitantes de la zona. Incluso disfrutó de la gastronomía local, especialmente de pescados y mariscos, según testimonios recogidos años después.
La presencia de Hemingway convirtió a Cabo Blanco en un escenario todavía más legendario y reforzó su fama internacional como destino de pesca deportiva. Su llegada también dejó una huella cultural: décadas después, su paso por Piura continúa formando parte de la memoria histórica y turística de la región.
Así, Hemingway llegó al Perú persiguiendo un merlín negro, pero terminó llevándose algo menos tangible y quizá más valioso: una experiencia en las costas de Piura que alimentó su vínculo con el mar, la pesca y las historias de sus protagonistas.