T’aqrachullo reescribe la historia inca: descubren imponente ciudadela en Cusco
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Este nuevo atractivo turístico se ubica en las alturas de la provincia de Espinar, en la región Cusco, a unos 225 kilómetros al noroeste de Machupicchu.
El mapa arqueológico del Perú cuenta con un nuevo atractivo que ya capta la atención del mundo entero. Se trata de T'aqrachullo, un complejo prehispánico oculto durante siglos en Suyckutambo, a la altura de la provincia de Espinar, Cusco, a unos 225 kilómetros al noroeste de Machupicchu.
Este fascinante destino, recientemente puesto en valor, aparece como uno de los descubrimientos más importantes de la arqueología andina en las últimas décadas.
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El nombre original de este místico lugar proviene de dos vocablos quechuas: T'acra (roca madre) y Chullo (agua congelada). Sin embargo, el sitio también es ampliamente conocido en la actualidad como “María Fortaleza”, una denominación que le otorgaron los españoles durante la época colonial al reutilizar sus imponentes estructuras de piedra.
En el aspecto geográfico, T'aqrachullo destaca por su ubicación estratégica sobre una meseta en el cañón del río Apurímac, a 4,038 metros sobre el nivel del mar. El complejo ocupa una extensión total de 17.4 hectáreas y colinda directamente con tres cañones de Suyckutambo, desde donde hay vistas espectaculares.
Gracias a las excavaciones impulsadas por el Ministerio de Cultura desde 2019, en el lugar se han documentado casi 600 estructuras arqueológicas. Los visitantes pueden apreciar viviendas, templos, fuentes, escalinatas, muros defensivos y chullpas.
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El valor histórico de este lugar creció tras ser vinculada científicamente con Ancocagua, una mítica ciudad inca descrita por los cronistas coloniales como uno de los principales adoratorios del imperio. De hecho, la revista National Geographic dedicó un reportaje especial a este hallazgo, posicionándolo en la mira de la comunidad científica internacional.
El punto de inflexión en las investigaciones ocurrió en septiembre de 2022 con un hallazgo sin precedentes: un depósito con casi 3,000 lentejuelas de oro, plata y cobre. Estas piezas metálicas del siglo XVI estaban envueltas en cuero de camélido con restos de pelo, y habrían formado parte de los ornamentos ceremoniales exclusivos de la élite incaica.